
Estrategia de contenidos con Inteligencia Artificial
Ya tenía claro en febrero de 2023 que iba a trabajar con IA para definir estrategias de contenidos con inteligencia artificial y que ésta sería más que una herramienta adicional que se integraría en mi maletín de consultor como un recurso útil y necesario. Parece que ha pasado una eternidad, pero esa es la fecha en la que recibí mi primera factura de OPENAI.
Los primeros resultados de aquella redacción -digámosle- creativa me resultaron fascinantes (era mi propio sesgo, por el efecto «guau» y porque tenía que validar la inversión); sin embargo, con el paso de los años y las cicatrices que da la experiencia, hoy comprendo que aquellos textos eran puro AI Slop («palabro» que se usa ahora para definir al contenido carente de sustancia y poseedor de una eficiencia operativa que es más que un espejismo estadístico. Me gusta más la palabra #mierdicontenido, que es más castiza).

Ahora, atravesamos por una paradoja estratégica que quiero ayudarte a descifrar: mientras que la automatización han actuado como la antigua imprenta en la edad media, reduciendo los costes de producción de contenidos en un 75%, el umbral de acceso a los índices de Google se ha encarecido exponencialmente. He visto nacer y morir «muuuuchas» tendencias en mis más de veinte años de trayectoria, pero nunca habíamos transitado tan rápido de la escasez al ruido digital más ensordecedor.
¿Cómo se construye una autoridad digital sólida y sostenible mediante una estrategia de contenidos con inteligencia artificial?
Tengo la inmensa fortuna de contar con un altillo de unos nueve metros cuadrados sobre el forjado de mi cocina. Se concibió como un desahogo logístico para custodiar maletas y enseres de uso esporádico. No te sorprenderás si te digo que está saturado, ¿verdad? No admite un solo átomo más de materia y muchas veces ni recuerdo qué hay allí dentro.
Este ejemplo me viene bien para explicar que en el ecosistema del posicionamiento orgánico, observo que a muchas empresas les pasa algo muy parecido. Hemos confundido la escalabilidad con la generación de valor. Hemos acumulando lo que se podría denominar pasivos tóxicos digitales: un gran número de URLs que sólo sirven para que el SEO se resienta y se asfixie el crawl budget o presupuesto de rastreo. Nuestro negocio no necesita más ruido en ese altillo, necesita mejores resultados.
| Concepto | Impacto en la Autoridad | Riesgo para el Dominio |
|---|---|---|
| Pasivo Tóxico | Dilución de la relevancia temática. | Desindexación progresiva del sitio. |
| Index Bloat | Desperdicio de recursos de rastreo. | Invisibilidad de páginas transaccionales. |
| Contenido Zombie | Nula interacción y rebote elevado. | Degradación del ranking en el algoritmo. |
Si el algoritmo de Google —con sus constantes cambios de humor que tan bien conocemos y con los que hemos muerto tantas veces que ya ni me acuerdo— entra en tu dominio y se topa con un caos digital, ignorará sistemáticamente tu visibilidad. Una auditoría de contenidos orientada a la purga de lo superfluo (yo lo llamo «podar») resulta hoy mucho más lucrativa que persistir en la inercia. Podemos optimizar mucho mejor un sitio si decidimos qué es lo que realmente está aportando algo a nuestro público objetivo para convertirlos después en clientes reales.
¿Cómo se puede integrar la IA en el flujo de trabajo para escalar la producción sin sacrificar la calidad ni la identidad de marca?
No soy infalible, que también me equivoco con mucha frecuencia, así que toca entonar el «mea culpa» y confesarme culpable de un error grave con un cliente. Al inicio de esta disrupción, también usaba «mierdiprompts» sin contexto, sin revisión de factualidad… ni nada para asistir a un despacho de abogados en sus campañas. Mi error fue depositar una confianza excesiva en la capacidad técnica de la «máquina». Al presentar mi propuesta de texto sobre jurisprudencia en accidentes de tráfico, el cliente se llevó las manos a la cabeza: la inteligencia artificial había alucinado leyes de otros países, citándolas como preceptos españoles con una autoridad perturbadora.

Obviamente, aquel cartucho lo consumí con estrépito y el menoscabo en la confianza de mi cliente fue irreversible. De aquel infortunio (y de otros varios más) emergió mi actual flujo de trabajo: trabajar codo a codo con los clientes. La tecnología es un copiloto excepcional, pero el criterio humano es el único baluarte que garantiza la integridad. La inteligencia artificial constituye una ventaja solo si existe un especialista al mando que filtre las imprecisiones y entienda los desafíos reales.
¿De qué manera optimiza la IA el posicionamiento SEO para atraer tráfico cualificado y con alta intención de conversión?
Hace poco compartí en LinkedIn una reflexión sobre una anomalía común: la tendencia a abandonar la prospección cuando la facturación se incrementa por inercia. Aporté datos de mi propia analítica y experiencias. El resultado fue revelador: el rendimiento superó por diez a cualquier tratado genérico de generación automatizada.
Para que este impacto sea real, cualquier estrategia debe estar respaldada por el fenómeno denominado Information Gain SEO (ganancia de información). Google emplea algoritmos para discernir si un documento aporta una perspectiva inédita o si es un mero eco de la red.

La planificación editorial debe operar como arquitectura, pero la esencia vital debe emanar de tu propia experiencia. Lo que te quiero decir es que los contenidos deben elaborarse desde la cercanía de los datos y -sobretodo- desde tu experiencia real y perspectiva profesional propia: si tu artículo dice lo mismo que los otros diez resultados, los buscadores no tendrán ningún motivo para elegirte a ti.
¿Qué soluciones prácticas basadas en IA permiten mejorar la experiencia del usuario y maximizar los resultados de negocio?
Lo he comentado en más de una ocasión: siento una aversión visceral por los textos que culminan invariablemente con el epígrafe «Conclusión». Me parece el síntoma inequívoco de que se ha hecho una curación de contenidos sin ningún cariño. Es un sello del contenido robótico que no aporta valor.
No tengo problemas el uso de la Inteligencia Artificial para la creación de contenidos —este mismo texto es fruto de una simbiosis—, pero al volante voy yo. Mi recomendación es que utilices estas herramientas para añadir facetas, mejores metadatos o analizar la usabilidad, pero siempre bajo el tamiz de tu particular visión de negocio y con estrategias transparentes.
¿Por qué la inteligencia artificial es hoy el motor indispensable para transformar una estrategia de contenidos en una ventaja competitiva real?
La era de la saturación mediante textos de bajo coste ha expirado porque los algoritmos han restringido la indexación discrecional. La verdadera transformación digital no se mide por el volumen, sino por la maximización del ROI a través de la excelencia. Soy consciente de que esto requiere más esfuerzo, pero nadie dijo nunca que esto fuera sencillo o barato… y es el único camino para ayudar a tu marca a dejar de ser invisible.
No te limites a erigir un mausoleo de URLs sintéticas. Usa la tecnología para edificar una biblioteca de autoridad que resista los embates de los cambios en la red. Al final, se trata de hacer que la tecnología trabaje para ti —y no al revés—, combinando la autoridad de los datos con la confianza que construyes en cada párrafo que tus clientes deciden leer.
Lectura recomendada sobre Estrategia SEO
El libro «Marketing Digital. Mobile Marketing, SEO y Analítica Web (SOCIAL MEDIA)» de José María Estrade Nieto, David Jordán Soro y María Ángeles Hernández Dauder es un buen recurso a modo de brújula en este mar de ruido.
Y tú, ¿has sentido ya esa frustración de publicar contenido impecable que Google decide ignorar o has logrado encontrar ese equilibrio mágico entre el algoritmo y tu propia voz? Me encantaría conocer tu experiencia u opinión sobre cómo estás planteando tu propia estrategia de contenidos con inteligencia artificial en los comentarios.
¿Te gustaría que empezáramos revisando cuáles de tus páginas actuales están consumiendo recursos de forma inútil y cómo podemos mejor darles la vuelta?